Una iniciativa ecuménica

 

Ya durante los preparativos de la primera sesión del concilio La Pira había realizado un viaje para encontrarse con los metropolitanos y los patriarcas de las Iglesias orientales. 

Cuando falta poco para la segunda sesión, tras haber tanteado el terreno, entiende que ha llegado el momento de organizar en Florencia un evento conmemorativo del Concilio de Florencia que proporcione la ocasión a acreditados exponentes de la Iglesia ortodoxa de estar en Italia durante el periodo del concilio y de encontrarse con los obispos católicos. 

La desacertada campaña periodística y la igualmente desacertada toma de posición por parte del arzobispo Florit hicieron imposible la iniciativa, que habría tenido una importancia simbólica extraordinaria. 


[…] yo me dije: supongamos que vienen a Florencia (en un acto de veneración común) los patriarcas católicos y ortodoxos (el de Constantinopla, el de Moscú y todos los demás); supongamos que en este «encuentro» en el lugar donde se halla la tumba venerada del patriarca José (pregunta: ¿por qué el Señor hizo que muriera en Florencia, justo al término del concilio?) esté presente de alguna manera, directa o indirecta, el Santo Padre (el patriarca de Occidente). Este acontecimiento, este simple encuentro de oración y de esperanza, ¿no constituiría de por sí –por el sólo hecho de que se verificara‒ una señal evidente de la unidad que avanza, de la unidad que se aproxima?

[…] esto es algo digno de reflexión: la peculiar situación actual de Florencia en el mundo (incluidos los «países socialistas» y la URSS) hacen que sea ideal, a mi parecer, para llevar a cabo este servicio destinado a levantar ante el mundo el estandarte de la unidad de la Iglesia (de Oriente y de Occidente) y de la paz de las naciones.