Sus años sicilianos (1904-1926)


Giorgio La Pira nace en Pozzallo, en el sur de Sicilia, el 9 de enero de 1904. A los diez años se va a vivir a casa de su tío Luigi Occhipinti, en Messina, para proseguir con sus estudios. El tío regenta un comercio de vinos, tabaco y licores; masón y anticlerical, no quiere ni verlo hablar con los curas. Su formación de juventud se desarrolla en Messina durante el periodo posterior al terremoto de 1908. Forma parte de un grupo de jóvenes que respiran a pleno pulmón los aires que soplan. Rechazan la Italia de Giolitti, a su juicio demasiado humilde y resignada, y les entusiasman D’Annunzio y Marinetti porque encarnan la rebelión y el anticonformismo; pero al mismo tiempo se acercan a otros libros y otras experiencias. La Pira, junto con sus amigos, lee a Dante, a Platón, la Biblia, a Tomás Moro, a Tommaso Campanella, a Erasmo de Rotterdam, a los escritores rusos, a los poetas franceses…
Entre sus amigos se cuenta Salvatore Quasimodo, futuro premio Nobel de Literatura, a quien confía, en algunas cartas, sus dudas interiores.

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En 1921 obtiene el título de contable. Su profesor de italiano, Federico Rampolla Del Tindaro, lo convence para que siga estudiando. Aprueba la Selectividad y se matricula en la Facultad de Derecho. Conoce a monseñor Mariano Rampolla Del Tindaro, hermano de Federico, que se convierte en el guía de su intensa vida espiritual, como cuenta en sus cartas. En 1924, durante la misa de Pascua, sucede algo que lo lleva a consagrar su vida a Dios. Es el día que sus biógrafos señalan como la fecha de su conversión. Él mismo cuenta este episodio en una carta a su amigo Salvatore Pugliatti. Así pues, La Pira decide consagrarse a Dios, pero su deseo es llevar a cabo una labor de apostolado en el mundo. Los motivos los explica en una carta a su tía Settimia