Persona y sociedad


 

[...] Por lo tanto, el objetivo de la sociedad es producir el bien común integral y jerárquico, necesario para la conservación y el perfeccionamiento de la persona, y la atribución proporcional del mismo a todos los miembros del cuerpo social.

Luego la sociedad aparece como una gran comunidad humana en la que todos producen este bien común integral y jerárquico destinado a ser distribuido proporcionalmente a cada uno.

Producir por obra de todos, poner en común lo que se produce, distribuirlo proporcionalmente a todos: estos son los tres pilares del edificio de la comunidad humana.

Ahora podemos precisar, de este modo, la finalidad del cuerpo social: el objetivo de la sociedad es la producción del bien común integral y jerárquico, necesario para la conservación, el desarrollo y el perfeccionamiento de la persona, y la atribución proporcional del mismo a cada uno.

[…]¡La desviación individualista que considera al hombre como un ser antisocial no es ciertamente fruto del catolicismo! Pero que el hombre sea social no significa su agotamiento en la sociedad y en sus estructuras económicas y políticas: más allá de la economía, la política, la cultura y demás está el mundo interior de la libertad, la contemplación y el amor; está el mundo de Dios, al que el hombre, por efecto de la gracia, ¡se eleva! […] La ley que regula la relación existente entre la sociedad y la persona se puede definir de la siguiente manera: la sociedad es un instrumento para la persona; la persona está sujeta al orden de la sociedad siempre y cuando la sociedad esté ordenada en función del bien total de la persona.