Las bellezas geométricas del derecho romano

 

 

Mi muy querido Totò: 

Me he establecido aquí, pero habría ido a Messina también si las circunstancias lo hubieran requerido. Así pues, continúo con mi vida didáctica florentina. 

Enseñar me provoca una gran alegría, los estudiantes me siguen, y yo me esfuerzo por mostrarles las bellezas geométricas del derecho romano. Créetelo, ¡hay tanta luz en este panorama de institutos que ofrecen a la mirada líneas arquitectónicas tan hermosas! El derecho romano hay que enseñarlo así: mostrando esas perspectivas repletas de simetría; sólo así nuestras enseñanzas tienen una función educativa de gran importancia. 

¡Qué hermoso sería si pudiéramos dar a los estudios jurídicos ese soplo de belleza que eleva desde la técnica pura hasta la visión de un panorama unitario!

Tenemos que transferir a nuestros estudios esas luces del saber que volvieron tan atractivos los estudios de nuestros ancestros. La técnica se debe afinar, no aridecer: ha de ser fecunda, no estéril. 

¿No es cierto? Sobre todo nosotros no debemos abandonar ese fervor con que buscábamos el bien y que tanta nobleza confirió a nuestras primeras iniciativas. Totò, la cátedra es una herramienta sacra y nosotros tenemos que servirnos de ella para alcanzar la verdad.

Mis saludos a tu mujer, y a ti un abrazo fraterno.

Giorgio


15 de diciembre de 1933