La última carta de Pablo VI


 
 Al profesor Giorgio La Pira

Florencia


Recibo tus líneas del 22 de agosto, junto con las que dictaste el día 20, con gran conmoción. Leo en ellas las condiciones adversas de tu salud física, y sufro contigo y con todos los que te quieren; a la vez que leo tu «¡deseo de cumplir hasta el fondo la voluntad del Señor!», el doloroso y admirable drama de la Cruz, reservado a aquellos en cuya propia experiencia física y espiritual se refleja la palabra sublime de san Pablo: «... adimpleo ea, quae desunt passionem Christi in carne mea pro corpore eius, quod est ecclesia». Que el Señor alivie esta enfermedad y te dé la gracia y la sabiduría para que esa pasión regeneradora se refleje también en la situación «en que se encuentran miles de jóvenes». Bien, mi muy querido amigo. Con toda seguridad el siempre añorado monseñor Rampolla está a tu lado.  

Que el Señor reconozca el mérito y la virtud efusiva de tu paciencia y la consuele, en Su nombre te saludo y te bendigo.

PAULUS PP. VI 


Castel Gandolfo, 1 de septiembre de 1977