La República de San Procolo

 

 

 

En casa de don Bensi, que en la Florencia católica representaba un punto de referencia para estudiantes e intelectuales, tras debatir la idea se había decidido celebrar una misa dominical para reunir a todas aquellas personas que la Conferencia de San Vicente fundada por La Pira acercaba periódicamente a las casas, al asilo y a los hospicios. En dicha Conferencia trabajaban profesionales, intelectuales y estudiantes que formaron el núcleo inicial de los amigos de San Procolo. 

En las décadas posteriores a éstos se sumarían numerosos hermanos, algunos de los cuales representaron un grupo selecto e importante en la historia, todavía sin desvelar completamente, del catolicismo florentino: el magistrado Renzo Poggi; el grabador Pietro Parigi; el escritor Nicola Lisi; Enzo Sarti, que fue secretario de La Pira en el Ministerio de Empleo, fallecido muy joven y cuya alma irradiaba santidad; Fioretta Mazzei, su principal compañera de aventura cristiana; Marigù Pelleri, del grupo de San Frediano, activa hasta su reciente desaparición dando acogida a los más marginados de la ciudad; Luciano Niccolai Gamba, su primer secretario en Palazzo Vecchio, más tarde diácono de la catedral de Florencia; el abogado Cavini; y muchos más.

Alrededor de su reducido grupo de colaboradores La Pira llamó a muchísimos artistas e intelectuales que por aquel entonces y hasta los años 50 animaron la ciudad de Florencia y contribuyeron a darle un prestigio internacional de gran resonancia. Estos fueron los prestigiosos autores del Foglio di Lettura di San Procolo, que salía periódicamente con escritos suyos y dibujos en su mayoría anónimos. Así, los pobres también tuvieron su propia revista cultural, la cual ocupó un digno lugar junto a los grandes periódicos que escribieron en la Florencia de aquellos años la historia literaria y artística de Italia.