La boda de su hermana Peppina

 

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En 1930 la hermana de La Pira, Giuseppina (Pozzallo 1908-1980), se casa con Giuseppe Angelino. Las cartas que escribe en esta ocasión a su hermana y a su futuro cuñado (al que todavía no conoce) reflejan la espiritualidad de La Pira. 

[…] Así, absorta en la oración, sentirás la gran alegría que supone para nosotros ser cristianos. Sigue siendo cristiana siempre: en la modestia al vestir, en la prudencia al hablar, en al amor puro y fiel hacia tu esposo, en el amor grande y cristiano hacia tus hijos. 

Así, cuando te encuentres en medio de las dificultades que la vida no deja de presentarnos, serás como una barca sólidamente amarrada a ese escollo inquebrantable que es Jesús. Ni las olas más furiosas podrán abatiros a ti y a tu familia, porque cuando Jesús está con nosotros somos almas repletas de fuerza y nadie podrá vencernos. […]

[…] Quiero decirte una cosa: no le tengas respeto a lo humano, que no te importe nunca lo que diga la gente sino sólo lo que te digan tu conciencia y Dios que te juzga. Si tu conciencia te reprende, entonces nunca hagas, cueste lo que cueste, lo que la gente querría que hicieras. Porque para ser recto moralmente es preciso despreciar las riquezas, los honores y la estima. Encuentra en el trabajo honrado, en el sudor duro, la alegría de la paz interior que el Señor ofrece a los que se esfuerzan por llevar una vida honesta.


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