Ficha biográfica

 

 FICHA BIOGRÁFICA

DEL SIERVO DE DIOS




GIORGIO LA PIRA


9 ENERO DE 1904 - 5 DE NOVIEMBRE DE 1977


 

1904 Nace el 9 de enero en Pozzallo (Ragusa, Sicilia); es el primogénito de los seis hijos de Gaetano La Pira y Angela Occhipinti.  

El 7 de febrero es bautizado en la iglesia matriz Madonna del Rosario de Pozzallo. El padrino es su tío Luigi Occhipinti, hermano de su madre.

  

1909-1913 Asiste a la escuela de enseñanza primaria Giacinto Pandolfi de Pozzallo hasta el cuarto año.

Se traslada a casa de su tío Luigi Occhipinti, en Messina, donde termina la primaria y prosigue con sus estudios.

  

1914-1917 Asiste a la Escuela Técnica Comercial Antonello (1o, 2o y 3er curso).

  

1917 Asiste al Instituto Técnico Comercial A. M. Jaci y obtiene el título de contable y perito comercial.

En esta época conoce y frecuenta a un grupo de adolescentes entre los que se encuentran Salvatore Quasimodo, futuro Nobel de Literatura, y Salvatore Pugliatti, futuro rector de la Universidad de Messina.

  

1921 Colabora con su tío Luigi Occhipinti en la empresa comercial de éste, entre otras cosas para contribuir a pagarse los estudios.

  

1922 En un solo año académico se prepara para la Selectividad (por la rama de Letras) y obtiene el diploma de Bachillerato en Palermo. Durante este año tiene ocasión de frecuentar la casa de su profesor de italiano en el Instituto Jaci, Federico Rampolla, que lo ayuda a prepararse griego y latín para la Selectividad. En casa de los Rampolla conoce a don Mariano, el hermano sacerdote de Federico. Nace una profunda amistad que ayuda mucho a La Pira no sólo a nivel espiritual sino también cultural, amistad que proseguirá aun durante la estancia en Roma de ambos.


Una vez aprobada la Selectividad se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Messina, donde enseña el profesor Emilio Betti, docente que se interesa mucho por el joven La Pira. Asiste a esta facultad durante tres años académicos, hasta 1925. El profesor Betti, que mientras tanto se ha trasladado a Florencia, invita a La Pira a que se reúna con él. En Florencia La Pira cursa el cuarto año académico.

  

1924 La Pascua de este año constituye para La Pira un momento de gracia especial, como él mismo escribe: «nunca me olvidaré de aquella Pascua de 1924, cuando recibí a Jesús en la Eucaristía: volví a sentir que circulaba por mis venas una inocencia tan plena, que no podía contener el canto y la felicidad desmesurada».

  

1925 Se hace terciario dominico con el nombre de «Fra Raimondo» y forma parte del primer grupo de terciarios fundado por el Padre Enrico Di Vita en Messina.

  

1926 El 30 de junio aprueba los dos últimos exámenes (de Medicina Legal y Derecho Administrativo) y el 10 de julio se licencia obteniendo la máxima calificación y el derecho a publicar. La Pira le dedica su tesis «La sucesión hereditaria intestada y contra el testamento en el derecho romano», publicada por la Universidad de Florencia en la editorial Vallecchi (Florencia, 1930), «A Contardo Ferrini, que me recondujo por todos los caminos a la Casa del Padre».

El mismo año, la Universidad de Florencia lo nombra, a propuesta del profesor Betti, auxiliar de Derecho Romano y, como tal, durante el año académico 1926-1927 imparte quince lecciones sobre derecho hereditario romano.

  

1927 Se presenta a dos becas, una en Italia y otra en el extranjero, para perfeccionar sus estudios en derecho romano; las gana ambas y opta por irse al extranjero. Simultáneamente la Universidad de Florencia le confirma el puesto de profesor de Historia del Derecho Romano, puesto que debe declinar, tras una breve introducción de quince lecciones, a causa de su marcha a Austria y Alemania por la beca ganada.

En la Universidad de Viena y de Múnich asiste a las clases de los profesores Wlassak, Woess y Wenger, cuyas enseñanzas aportan nuevos elementos a su formación anterior. 

A su regreso del extranjero, en noviembre, la Universidad de Florencia lo nombra profesor de Instituciones del Derecho Romano para el año académico 1928-29 en el Instituto de Ciencias Sociales Cesare Alfieri (más tarde Departamento de Ciencias Políticas).

El 11 de diciembre toma el hábito como terciario dominico en la basílica de San Marco en Florencia, con el mismo nombre de «Fra Raimondo».

  

1928 En junio la Universidad de Florencia lo nombra profesor de Historia del Derecho Grecorromano para el año académico 1929-1930. Para ello impartirá un curso monográfico sobre algunos institutos del derecho de los papiros.

Pasa a ser miembro del Istituto per la Regalità, que había contribuido a fundar. El Istituto Secolare dei Missionari della Regalità di Cristo es, según sus estatutos, «una comunidad de laicos constituida y regulada según la Constitución Provida Mater Ecclesia y el Motu Proprio Primo feliciter para una especial consagración a Dios al servicio de los hombres». Tras esta adhesión, pronuncia los votos de pobreza, obediencia y castidad. Este instituto se encuadra en el gran movimiento espiritual de la Tercera Orden Franciscana, cuyos ideales y finalidades comparte.

Francisco de Asís –con su proyecto y su mensaje de «paz y bien»– se convierte en un punto de referencia esencial y constante en la vida de La Pira.

  

1930 El 31 de marzo consigue el puesto de profesor de Derecho Romano.

  

1933 Con 29 años gana la cátedra de Instituciones del Derecho Romano.

Entra en la Acción Católica florentina y lleva a cabo su labor de apostolado en las zonas «difíciles» del área de Empoli.

La Pira siente una estima y una devoción especiales hacia el cardenal Elia Dalla Costa, arzobispo de Florencia, el cual le corresponde con creces. Durante largas temporadas visita al cardenal todas las tardes e intercambian intenciones y apreciaciones sobre lo que ocurre en Florencia y en el mundo. Del cardenal Dalla Costa La Pira  aprende el «gusto» profundo por la Biblia como único libro para interpretar la historia de nuestros días.

Más o menos en la misma época conoce a don Giulio Facibeni, figura carismática de la Iglesia florentina, párroco de Rifredi y fundador de la Opera Madonnina del Grappa. Nace entre ellos una profunda amistad de cuyos efectos se beneficiaría la misma ciudad. Juntos comparten sus alegrías, sufrimientos y esperanzas. 

En Florencia hay tres santos, decían los florentinos: el cardenal Dalla Costa (la fe), La Pira (la esperanza) y don Facibeni (la caridad). Y no carece de significado que esté en marcha la causa de beatificación de los tres a la vez. 

  

1934 En esta época conoce a monseñor Giovan Battista Montini y nace una profunda amistad que durará hasta su muerte. El mismo monseñor Montini le señala a La Pira a monseñor Raffaele Bensi, quien se convertirá en su director espiritual, confesor y amigo. 

Al escuchar una reflexión de don Bensi sobre las miserias extremas que existen en la ciudad funda la Misa de San Procolo con el objetivo de ofrecer asistencia espiritual y material a los pobres. En ella involucra a muchos jóvenes, acomodados o no, de la ciudad. Entre los impulsores de esta iniciativa se encuentra el magistrado Renzo Poggi.

  

1935 El 3 de junio crea la Conferencia de San Vicente de Paúl «San Bernardino da Siena» para ofrecer asistencia a los escritores, los artistas y los artesanos. La Conferencia está compuesta casi exclusivamente por escritores y artistas, entre ellos Carlo Bo, Piero Bargellini, Nicola Lisi, Giovanni Papini o Pietro Parigi.

  

1936 Es acogido en la comunidad dominica de San Marco y se le asigna la celda n. º 6, «luminosa y silenciosa pero fría y sin adornos» como escribe el padre Cipriano Ricotti.

Durante su permanencia en el convento ahonda en el estudio de las obras de Tomás de Aquino, a través del cual se formará su pensamiento y su mentalidad cristiana.

  

1937 Funda una segunda conferencia vicentina, la «Beato Angelico», compuesta principalmente por magistrados y abogados, que se reúne en la Libreria Editrice Fiorentina regida por los hermanos Vittorio y Valerio Zani.

  

1939 Entra oficialmente en la orden de los dominicos en el convento de San Marco.

Funda y dirige Principi, revista antifascista que defiende el valor de la persona humana y la libertad; un año después el fascismo suprime la revista y, al estar perseguido, se ve obligado a esconderse.

  

1943 Tras el 29 de septiembre, día en que los nazi-fascistas registran el convento de San Marco buscándolo a él y al padre Coiro, se retira a Fonterutoli (Siena), a casa de la familia Mazzei. La policía fascista localiza este refugio y La  Pira se ve obligado a esconderse en una aldea cercana, Tregole, donde contrae una fuerte bronquitis debido al frío y la humedad. Durante los tres meses que permanece en Fonterutoli se consolidan sus relaciones y su amistad con Fioretta Mazzei. Una amistad preciosa, profunda, fundada en una comunión de pensamiento, intenciones y espiritualidad. 

El 17 de noviembre llega al convento de San Marco la orden de captura para La Pira. Tras ser informado por el padre Cipriano Ricotti en Fonterutoli declara: «Non he odiado ni matado a nadie. In Te, Domine, speravi non confundar in aeternum». 

El 8 de diciembre deja definitivamente la zona de Fonterutoli y, acompañado por su amigo el ingeniero Pollicina, director de la empresa del gas florentina, tras un viaje bastante aventurado, se refugia en Roma. El ingeniero Pollicina muere a causa de un bombardeo. La Pira se salva a pesar de que está a poca distancia de él.

El 30 de septiembre la Gobernación de la Ciudad del Vaticano le expide a La Pira la tarjeta personal de reconocimiento n. ° 4858 como colaborador de L’Osservatore Romano. Durante el periodo que pasa en Roma cambia de casa varias veces. Vive en la de los Pollicina, de los Rampolla, de la señora Panicci (donde escribirá la vida de don Moresco), más tarde en el Palacio del Santo Oficio y por último con monseñor Montini. 

  

1944 En el mes de septiembre regresa a Florencia, recién liberada, y vuelve a vivir en el convento de San Marco. Posteriormente, a causa de sus frecuentes bronquitis, se ve obligado a dejar la fría celda de San Marco y se va a vivir a una habitación de la clínica del profesor Palumbo (amigo suyo) en Via Venezia. Aquí lo atenderán cariñosamente las Hermanas de la Misericordia durante más de veinticinco años. 

Es nombrado presidente del ente municipal encargado de la asistencia donde opera activamente a favor de los ciudadanos reducidos a la pobreza por la guerra. Llama a don Raffaele Bensi para que colabore con él. Como secretaria elige a Antinesca Rabissi, que lo seguirá fielmente hasta su muerte.

  

1946 Elegido diputado en la Asamblea Constituyente, formula con Moro, Dossetti, Basso, Calamandrei y Togliatti los principios fundamentales de la Constitución de la República, que aseguran las libertades civiles y religiosas, el derecho al trabajo y el valor de la persona humana. Resulta determinante su contribución en la elaboración y aprobación del artículo 7, relativo a las relaciones entre el Estado y la Iglesia.

  

1948 Durante las elecciones políticas es elegido en la Cámara de los Diputados y nombrado subsecretario de Estado de Trabajo con De Gasperi. Se distingue por apoyar a los trabajadores durante los graves conflictos sindicales de la Italia de la posguerra. 

En esta época su compromiso político se desarrolla en comunión de vida con sus amigos Giuseppe Dossetti, Amintore Fanfani y Giuseppe Lazzati, con los que funda la revista Cronache Sociali: aquí publica algunos artículos importantes, entre los cuales el más conocido es «La espera de la pobre gente». 

Dimitirá de su cargo en el Gobierno dos años más tarde, junto con otros exponentes del grupo de Dossetti, por diferencias sobre el programa económico y de reformas. Durante el periodo que permanece en el Ministerio de Trabajo llama para que colabore con él como secretario a su amigo predilecto de San Procolo, el Dr. Enzo Sarti, que desafortunadamente morirá muy joven. 

  

1951 Interviene para que el diputado Togliatti, que está a punto de viajar a Moscú, le pida a Stalin una solución política para la guerra de Corea.


Después de muchas presiones aun por parte de las autoridades religiosas, La Pira, a pesar de sus perplejidades, acepta presentarse como cabeza de lista del partido Democracia Cristiana (DC) en las elecciones administrativas del 10 y el 11 de junio. Un factor decisivo para que acepte es el proyecto, que había cobrado fuerza dentro de él, de dar una respuesta concreta y global a las nuevas emergencias de la política, sobre todo después de la experiencia de gobierno que había seguido a la de la Asamblea Constituyente. 

Tras la victoria de la coalición cuatripartita, el 5 de julio La Pira es elegido por primera vez alcalde de Florencia, en sustitución de Mario Fabiani, quien durante los cuatro años anteriores había liderado una Junta de izquierdas. 

En calidad de presidente del Consejo Superior Toscano de la Conferencia de San Vicente entabla correspondencia con todos los monasterios de clausura femeninos, a los que envía ayudas económicas en colaboración con el Ministerio del Interior, de manera que puedan superar su estado de gran sufrimiento debido a la guerra. 

  

1952 En plena Guerra Fría convoca los Congresos por la Paz y la Civilización Cristiana, en cuyas cinco ediciones participarán oficialmente muchas naciones, incluida la Ciudad del Vaticano, así como intelectuales, cristianos y no, de altísimo nivel. 

  

1953 «No casas sino ciudades»: frente a la grave crisis de la vivienda, tanto por los desahucios como por la destrucción causada por la guerra, a lo que se suma la llegada de las víctimas de las inundaciones del Polesine (en Venecia), La Pira promueve la construcción de centenares de «casas mínimas» para hacer frente a la emergencia más inmediata, además de poner en marcha y finalizar la construcción del grande y nuevo barrio del Isolotto, que proporcionará un buen hogar de manera estable a miles de ciudadanos.


Lucha por defender a los 2000 operarios de la empresa Pignone y, gracias a la intervención de su amigo Enrico Mattei, presidente de ENI (la compañía petrolera nacional), logra salvarla. La inteligente actuación de La Pira y Mattei abre los mercados internacionales a la que pasará a llamarse «Nuovo Pignone».


Todos los sábados va a visitar a los presos y, a través de su amigo el magistrado Giampaolo Meucci, les ofrece asistencia jurídica.

  

1954 Requisa la Fonderia delle Cure, que sus propietarios estaban liquidando, y la transforma en una cooperativa.  

Frente a las consecuencias devastadoras de las armas nucleares, pronuncia un discurso en la sede internacional de la Cruz Roja, en Ginebra, sobre el valor de las ciudades y plantea el siguiente interrogante: ¿los Estados tienen derecho a destruir las ciudades? 

  

1955 Durante estos años, en Navidad y Pascua, envía cartas a los estudiantes de educación primaria y secundaria, los enfermos y los «ancianos» en las que habla de la «vocación» de su ciudad y explica las acciones de la Administración y sus elecciones políticas.

La resonancia de su discurso en Ginebra lo lleva a convocar en Florencia la Asamblea de Alcaldes de Capitales del Mundo. Por primera vez, alcaldes del mundo occidental y oriental se encuentran, dialogan y firman un acuerdo de paz. Llama la atención especialmente la presencia del alcalde de Moscú durante la misa solemne celebrada en la basílica franciscana de Santa Croce por el cardenal Elia Dalla Costa. 

Durante su mandato, La Pira promueve los hermanamientos con algunas ciudades significativas como Reims y Fez con la intención de crear un sistema de puentes que sirvan de instrumento para edificar la unidad de los pueblos. 


En el campo administrativo, durante este periodo se reconstruyen el Ponte alle Grazie y el Ponte Santa Trinita y se realiza el nuevo Ponte Vespucci, además de la Central de la Leche, el nuevo Teatro Municipal, el mercado de frutas y verduras de Novoli y la modernización del servicio de tranvías, de la limpieza urbana y del sector del agua.

  

1956 El 27 y el 28 de mayo se celebran las elecciones administrativas. La lista de DC, encabezada por La Pira, pasa del 36,24% al 39,29% de los votos. El Partido Comunista Italiano (PCI) pierde 12.600 votos respecto a 1951. Para La Pira supone un excepcional éxito personal al pasar de las 19.192 votaciones de 1951 a las 33.907 de estas elecciones.  

Paradójicamente, al haber cambiado mientras tanto la ley electoral, que ahora es rígidamente proporcional, los resultados electorales dan lugar a una situación en la que es difícil conjeturar la formación de una mayoría, entre otras cosas a causa de la situación política nacional.

En cualquier caso, el 3 de agosto, en la tercera ronda, es reelegido alcalde de Florencia.


El 15 de mayo La Pira acude a Venecia para una conferencia y es invitado a cenar por el patriarca Angelo Roncalli. Se entretiene con él en una larga conversación, y como se hace tarde el cardenal Roncalli hospeda a La Pira en el Patriarcado y, con gran secreto, deja que duerma en la cama «reliquia» de Pío X. 


Monseñor Loris Capovilla, secretario de Juan XXIII, la tarde del 6 noviembre de 1983 revelaría en Florencia que el patriarca, en el diario que escribía todos los días, había anotado: «Anoche estuve con el profesor La Pira, al que estimo y venero. Es un alma digna de todo respeto».

  

1957 El 17 de junio, habida cuenta de la imposibilidad de proseguir con su actividad, a falta de una mayoría suficiente para aprobar los presupuestos, La Pira dimite y con él todo el Consejo Municipal. El mismo día se designa a un comisario temporal.

A pesar de ello, cumple su compromiso con el rey de Marruecos Mohamed V en Florencia: reunir a todos los pueblos del Mediterráneo en Palazzo Vecchio para favorecer así –spes contra spem– la pacificación y la unión entre ellos. 

Con esta finalidad emprende un peregrinaje por Israel, Jordania y Egipto y realiza una serie de viajes a París, Rabat, Túnez y Beirut.

El 17 de septiembre, fiesta de los Estigmas, acompaña al santuario del Alverna al segundo hijo de Mohamed V, el príncipe Moulay Abdallah, «para emular la visita que le hizo san Francisco al Sultán de Egipto» y para recordar la doble tentativa de Francisco para encontrarse con el Sultán de Marruecos.

  

1958 La Pira se presenta como cabeza de lista de DC a las elecciones políticas y es elegido en la Cámara de los Diputados. 

Defiende junto con toda la ciudad la fábrica Galileo. Presenta un diseño de ley para el reconocimiento erga omnes de los contratos de trabajo.

En octubre de este año se celebra el primero de los Coloquios Mediterráneos. Por vez primera árabes e israelíes, franceses y argelinos, representados por personalidades del mundo de la cultura y también con cargos institucionales (si bien estas últimas a nivel particular), se sientan a la misma mesa y abordan los graves problemas que separan a sus pueblos. 

Es posible afirmar que Florencia fue la antesala de los Acuerdos de Evian (1962), que llevarían a la independencia de Argelia. La intención de fondo de esta iniciativa es crear una zona de paz entre todas las naciones que se asoman al Mediterráneo, «el gran lago de Tiberíades», y unir a los pueblos de la triple familia de Abraham: judíos, cristianos y musulmanes. 

  

1959 Es invitado a ir a la URSS y acude a Moscú, acompañado por su amigo el periodista Vittorio Citterich, donde habla con los representantes del Sóviet Supremo en defensa de la distensión y el desarme.

Se reúne con los intelectuales más representativos y aborda también el problema del ateísmo de Estado. 

Antes de viajar a Moscú se dirige a Fátima para pedirle su protección a la Virgen y escribe a los monasterios de clausura femeninos para que lo acompañen con sus oraciones. 

  

1960 El 24 de enero, de regreso de El Cairo, hace una parada en Estambul donde se reúne con el patriarca de Constantinopla, Atenágoras. Durante su entrevista hablan de la unidad de las Iglesias como paso indispensable para la unidad de los pueblos y las naciones. El patriarca Atenágoras le da a La Pira un paquete de dulces para que se lo entregue al papa Juan XXIII.

  

1960-1964 Vuelve a ser cabeza de lista de DC en las elecciones administrativas de Florencia que se celebran el 6 y el 7 de noviembre de 1960 y que suponen un gran éxito personal.

El 1 de marzo de 1961, tras largas negociaciones entre los partidos, La Pira es elegido alcalde por tercera vez al mando de una de las primeras Juntas de centroizquierda. Por segunda vez deja el Parlamento para servir a la ciudad de Florencia. 

En este periodo se realizan grandes obras públicas y se implanta el nuevo plan urbanístico, que salvará Florencia de la especulación inmobiliaria. En sólo tres años se construyen 17 escuelas nuevas, el paso elevado sobre el torrente Affrico (que se entierra también) y los grandes pasajes subterráneos de Piazza Stazione, mientras se acondicionan más de 90 calles privadas y prosigue la construcción de viviendas para la gente sin hogar.  

Además, durante su mandato La Pira promueve iniciativas de gran valor político, cultural y social. Propone que se cree en Florencia la Universidad Europea. Sostiene el surgimiento de los nuevos Estados africanos e invita a Florencia al poeta y escritor Léopold Sédar Senghor, presidente de la República de Senegal y uno de los líderes de los movimientos de liberación.  Viaja a Estados Unidos para sostener la aprobación de la ley sobre los derechos civiles para las minorías raciales. Promueve los hermanamientos con Filadelfia y Kiev. Prosigue con su acción a favor de la paz y la unión entre los pueblos, convocando durante estos años el II, III y IV Coloquio Mediterráneo, e invita al Comité de Investigaciones Espaciales a celebrar en Florencia su asamblea plenaria.

Otorga la ciudadanía honoraria de Florencia a U Thant, secretario general de la ONU, al gran urbanista Le Corbusier y a Pablo Casals, uno de los símbolos de la oposición al régimen fascista español. 

Convoca en Florencia la novena sesión de la Mesa Redonda Este-Oeste sobre el desarme.

Recibe en Palazzo Vecchio a Adjubei y a la hija de Kruschev acompañados por el embajador de la URSS Kozirev. Posteriormente Adjubei y su consorte serán recibidos por el Santo Padre en Roma.

Organiza conferencias preparatorias al gran evento del Concilio Ecuménico Vaticano II para las que llama a teólogos de gran nivel como J. Daniélou, H. Féret, Y. Congar o E. Balducci, y en las que participan auténticas multitudes. 

El 22 y el 23 de noviembre de 1964 se celebran las elecciones para renovar el Consejo Municipal. Por cuarta vez La Pira es cabeza de lista por DC. Vuelve a salir muy reforzado a nivel personal pero el clima político, deteriorado entre otras cosas por las luchas entre las distintas corrientes dentro del mismo partido mayoritario, lo obliga a retirar su candidatura como alcalde. 

  

1965 En el mes de marzo abandona definitivamente su cargo como alcalde de Florencia. 

Sin embargo, esto no le impide promover una solución política para la guerra de Vietnam. En estrecha colaboración con Amintore Fanfani, ministro de Exteriores, y con el embajador de Polonia Wilmann, se dirige a Londres. Allí, en la Cámara de los Comunes, se encuentra con numerosos parlamentarios laboristas con los que concuerda celebrar en Florencia un simposio internacional para la paz en Vietnam. El simposio se celebra en abril en el Forte di Belvedere; en él participan numerosos parlamentarios y personalidades políticas inglesas, francesas, soviéticas e italianas, así como algunos exponentes de organismos internacionales, y concluye con un llamamiento firmado por La Pira y Lord Fenner Brockway que es enviado a los gobiernos garantes de los Acuerdos de Ginebra sobre Vietnam de 1954 y a las partes implicadas en el conflicto.

Responde a este llamamiento Ho Chi Minh, presidente de la República de Vietnam del Norte, indicando los puntos indispensables para restablecer la paz.

Tras una meticulosa preparación, La Pira recibe el visto bueno de todas las partes del conflicto, por lo que en octubre viaja a Hanói, junto con el profesor Mario Primicerio, pasando por Varsovia, Moscú y Pequín. El 11 de noviembre lo recibe el presidente Ho Chi Minh y el primer ministro Pham Van Dong. 

Vuelve a Italia con una propuesta de paz que entrega oficialmente al entonces presidente de la Asamblea General de la ONU, Amintore Fanfani. Esta iniciativa de paz se verá truncada por culpa de filtraciones aparecidas en periódicos estadounidenses. La paz se alcanzará ocho años más tarde, con las mismas condiciones ofrecidas por la misión de La Pira, pero a costa de inmensas devastaciones y centenares de miles de víctimas. 

  

1966 Se involucra activamente en la resolución de los problemas causados por la inundación de Florencia. Ayuda a la ciudad mediante sus relaciones internacionales. Es invitado a encuentros de solidaridad con la causa en París, Nueva York, Montreal y Ottawa.

En el prefacio del libro Tu non ucciderai («No matarás»), a cargo de Fabrizio Fabbrini, recapitula y zanja las ardientes polémicas que se han ido desencadenando en los últimos años en torno a la objeción de conciencia, con Florencia como foco de la atención nacional por los acontecimientos que en ella tienen lugar, de los cuales se recuerda: la proyección privada de la película de Autant-Lara No matarás (1961), la condena del objetor Giuseppe Gozzini (1962) y los procesos contra el padre Ernesto Balducci  (1963) y don Lorenzo Milani (1965).

  

1967 Es elegido presidente de la Federación Mundial de las Ciudades Unidas (FMCU), organización reconocida por la ONU con sede en París. Acuña el eslogan «Unir las ciudades para unir las naciones». Considera la Federación como la otra cara, institucional e integradora, de las Naciones Unidas. 

La Guerra de los Seis Días que estalla en junio entre Israel y los Estados árabes colindantes da un vuelco dramático al problema de la paz en Oriente Medio y pone de manifiesto la creciente autonomía y la relevancia política internacional de los movimientos palestinos reunidos en torno a la OLP. 

Entre la Navidad de 1967 y la Epifanía de 1968 realiza el mismo viaje-peregrinaje que diez años atrás con las mismas finalidades: la paz y el diálogo. Junto con Giorgio Giovannoni, va primero a Israel y luego a Egipto, donde se entrevista largo y tendido con el ministro de Exteriores de Israel, Abba Eban, con el Presidente egipcio Nasser, con los alcaldes de Hebrón y Belén y con los representantes palestinos de Jerusalén Este en la Cisjordania ocupada. 

  

1968 Participa en Túnez en el congreso mundial de los jóvenes de la FMCU y pronuncia un discurso sobre las contestaciones en el que afirma: «Los jóvenes son como las golondrinas, van hacia la primavera».

Es el año de las contestaciones juveniles. Sigue con especial atención los actos del movimiento estudiantil. Es uno de los pocos profesores no contestados de la Universidad de Florencia. Va a París varias veces para hablar ante los jóvenes reunidos en asamblea en la Sorbona junto al director Roberto Rossellini.

Como presidente de la FMCU es enviado para que siga la evolución de la «primavera de Praga» por el alcalde de dicha ciudad. Entre sus numerosos encuentros es especialmente importante el que mantiene con el ministro de Exteriores Hayeck.

  

1969-1970 Durante estos años La Pira convierte las ciudades que se han adherido a la FMCU en protagonistas del proceso de distensión entre el Este y el Oeste abierto con la Ostpolitik de Willy Brandt; en Helsinki, Estocolmo, Berlín Este, Budapest, Viena o Potsdam plantea el problema del reconocimiento de iure de la República Democrática Alemana y del desarme nuclear en Europa a favor de la distensión, la paz y la unidad del continente europeo, para promover a todos los niveles que las ciudades y las naciones empiecen a trabajar por la celebración de una conferencia paneuropea. 

Viaja varias veces a París, a Estocolmo de nuevo, a Helsinki y a Moscú, donde mantiene repetidos contactos con la delegación vietnamita para acelerar la celebración de la Conferencia de París para la paz en Vietnam. Expone públicamente en Jerusalén, Tel Aviv, Belén y Hebrón la «tesis triangular» (que incluye a Israel, Palestina y los Estados árabes) en la que ha de basarse toda negociación real para alcanzar la paz en Oriente Medio. 

En Leningrado se celebra el congreso de la FMCU durante el cual va cobrando cada vez más fuerza el sistema de construir puentes para unir las ciudades. La Pira propone una nueva estructura para los hermanamientos: los hermanamientos-cooperación entre ciudades del Oeste, del Este y del Sur. 

En 1968 la Iglesia florentina se ve involucrada en una grave crisis con el caso Isolotto-Don Mazzi. En el momento más delicado de esta crisis, el 3 de septiembre de 1969, La Pira toma partido abiertamente por el obispo, el cardenal Florit. Con la conocida definición pronunciada públicamente por La Pira «Ubi Petrus et episcopus ibi Ecclesia», la cuestión del Isolotto adquiere otra dimensión. La Pira, como en todas sus elecciones, da prioridad a la fidelidad y la unidad de la Iglesia respecto a los sentimientos personales, aunque ello comporte sufrimiento. 

El valor de la actitud adoptada por La Pira en el caso Isolotto, que le valió las críticas de algunos amigos suyos, fue puesto de relieve en la declaración que hizo el cardenal Florit en ocasión de la muerte de La Pira: «… Tampoco asombra, en un hombre así, la elección impopular que hizo nueve años atrás, cuando la Iglesia florentina y su obispo tuvieron que pasar por momentos dolorosos. Entonces estuvo a mi lado, como un hermano, y eso me ayudó a cumplir con un penoso y fatigoso deber».

  

1970 La clínica del profesor Palumbo de Via Venezia cierra y La Pira se traslada al local de la Opera per la Gioventù fundada por Pino Arpioni, el cual había sido colaborador suyo en la administración municipal y había dedicado su vida a la educación cristiana de los jóvenes. Estar cerca de los jóvenes hace que los últimos años de la vida de La Pira sean más dichosos y comprometidos si cabe. 

Justo al lado está la sede de Cultura, un centro de actividad política y cultural regentado por Gianni y Giorgio Giovannoni que publicará muchos escritos de La Pira. Una vez más la presencia de La Pira es constante y constructiva.

  

1971-1973 En estos años se ultiman las «conferencias de convergencia» por las que tanto había trabajado durante los últimos seis años: en julio de 1973 se abre en Helsinki la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE); en París se abre la conferencia sobre el final de la guerra y el mantenimiento de la paz en Vietnam; en Ginebra, en el ámbito de la ONU, se celebra otra conferencia para el alto el fuego en Oriente Medio tras la cuarta guerra árabe-israelí (1973).

La Pira continúa incansablemente con su actividad para conseguir estos objetivos y con sus numerosos viajes: a Moscú, Varsovia, Bonn, Berlín, Budapest y Sofía para Europa; El Cairo, Jerusalén y Beirut para Oriente Medio; Nueva York y Quebec (Canadá) para Vietnam.

También va a Chile en un intento por evitar el golpe de Estado contra la experiencia de democracia socialista del presidente Salvador Allende.

En Houston (EE. UU.) participa en un seminario promovido por la Fundación Menil junto con eminentes personalidades mundiales de la cultura y de las ciencias, entre las cuales algunos premios Nobel, allí convocados para debatir durante tres días sobre el tema «Proyectos para el futuro».

En Zagorsk (URSS), La Pira se reúne con el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa Pimen y con el jefe del Departamento de Relaciones Exteriores Nicodemo. El tema de la entrevista es la unidad de las Iglesias cristianas.

En diciembre de 1973 viaja a Dakar, donde concluye su mandato como presidente de la FMCU. La Pira es confirmado en su cargo por tercera vez.

  

1974-1975 Es invitado a París para la ceremonia de clausura de los acuerdos para la paz en Vietnam.

Mientras sigue desde París y Florencia el desarrollo de las «conferencias de convergencia», se dedica con especial ahínco a la situación política italiana participando activamente en la campaña para el referéndum sobre el divorcio y siguiendo con creciente preocupación las sacudidas desestabilizadoras de las tramas «negras» (de los neofascistas) y las primeras advertencias terroristas de las Brigadas Rojas. 

En agosto de 1975 concluye la Conferencia de Helsinki y en octubre es invitado por la UNESCO a un congreso para trazar la nueva carta de navegación de los pueblos europeos (ratificada por la firma del Acta Final de Helsinki por parte de los jefes de Gobierno).

  

1976 Se compromete fuertemente en la batalla contra el aborto abordando el problema no sólo desde el punto de vista religioso sino también civil. El 19 de marzo de 1976 L’Osservatore Romano publica en primera página un artículo suyo, de gran calado cultural y religioso, titulado «Frente al aborto».

La situación política italiana es grave: contestaciones, escándalos y terrorismo ponen en peligro las mismas instituciones democráticas. El secretario nacional de DC, Benigno Zaccagnini, vuelve a apremiar a La Pira para que se presente como cabeza de lista a las elecciones políticas de Florencia. La Pira acepta, a pesar de sus problemas de salud, para continuar con la política de desarme, unidad y paz, así como para afirmar la primacía de los valores humanos y cristianos en una sociedad cada vez más violenta y materialista. 

Es elegido en la Cámara de los Diputados con numerosos votos y también en el Senado por la circunscripción de Montevarchi. Opta por la Cámara de los Diputados.

  

1977 El sábado 5 de noviembre, en la clínica de las Hermanas Inglesas de Via Cherubini, en Florencia, La Pira fallece un «... sábado sin vísperas, el día sin ocaso». 

Poco tiempo antes había recibido una carta firmada por el papa Pablo VI. Sería su última gran alegría. El sello final de la Iglesia que tan profundamente amaba. 

El primero en bendecir su salma es el cardenal Giovanni Benelli, arzobispo de Florencia, que llega a la habitación donde yace La Pira pocos minutos después de su muerte. 

Durante la noche, en esa misma habitación, don Giuseppe Dossetti celebra una misa en presencia de sus familiares y amigos más cercanos.

Del 6 al 7 de noviembre, día del funeral, la salma de La Pira se expone en la Badia Fiorentina para la Misa de San Procolo y en la iglesia de San Marco. Una procesión interminable de ciudadanos, amigos, personalidades de todos los credos religiosos y políticos, llegados desde todos los rincones de Italia y alguno también del extranjero, rinden un conmovedor homenaje a La Pira, al que ya todos definen como el «alcalde santo».

El cortejo fúnebre, escoltado por una multitud de personas a cada lado, pasa por los lugares más significativos de la vida de La Pira: la iglesia de San Marco; la universidad, donde en presencia de muchos docentes el rector, el profesor Ferroni, recuerda sus méritos como estudioso y docente; después Piazza Santissima Annunziata donde, frente a la basílica mariana tan querida para La Pira, el padre Davide Maria Turoldo recita una oración y se despide por última vez de su gran amigo; San Michelino Visdomini, donde La Pira había subido miles de veces las famosas «escaleras de don Bensi», su director espiritual y confesor, y donde el mismo don Bensi, que conocía su alma mejor que nadie, le da la última bendición a su salma; la Badia Fiorentina, señal tangible de su fidelidad hacia los más pobres, donde se despiden de él monseñor Bonanni y los amigos de San Procolo; Piazza della Signoria, frente a Palazzo Vecchio, durante tantos años el centro de su reflexión y de su acción político-administrativa, donde, delante de miles de personas, de las máximas autoridades del Estado, de los estandartes de muchos municipios y de sus familiares y parientes, tiene lugar la despedida oficial de la ciudad y de la sociedad civil, con las intervenciones del alcalde Elio Gabbuggiani, del senador Amintore Fanfani y del profesor Giuseppe Lazzati. La orquesta del Maggio Musicale Fiorentino acompaña la marcha de la salma hacia la catedral.

Desde Piazza della Signoria, sede del poder civil, un cortejo religioso compuesto por centenares de sacerdotes acompaña ahora la salma hasta Santa Maria del Fiore, centro religioso de la ciudad, donde el cardenal Giovanni Benelli celebra las exequias y exalta el aspecto religioso en la vida de Giorgio La Pira.

El domingo 6 de noviembre Pablo VI lo recuerda durante el Ángelus en la plaza de San Pedro.

La salma de Giorgio La Pira descansa, junto a la de don Giulio Facibeni, en el cementerio florentino de Rifredi, meta de reflexión y oración para muchas personas. Una lámpara obsequiada por jóvenes florentinos, israelíes y palestinos con la inscripción «Pace, shalom, salam» adorna su tumba.

  

1986 El 9 de enero, aniversario del nacimiento de La Pira, el cardenal Silvano Piovanelli, arzobispo de Florencia, abre en la basílica dominica de San Marco el proceso diocesano para su beatificación.  





El pequeño ataúd de La Pira fue levantado por los brazos del pueblo florentino, como había ocurrido con don Giulio Facibeni y el cardenal Elia Dalla Costa. La gente llana, sin saber explicarlo, vinculó a estos tres personajes: un cura, un cardenal y un alcalde, los tres completamente desposeídos de sí mismos, de las cosas del mundo; los tres autorizados para apropiarse del todo y la nada de san Juan de la Cruz: «Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada».


Mons. Loris CAPOVILLA