El peligro atómico

[…] no hay alternativa para los pueblos: ¡o la paz milenaria o la destrucción apocalíptica de la familia humana y de la tierra misma provocada (Dios no lo quiera) por la potencia desconcertante ‒realmente apocalíptica‒ de las armas nucleares!

Esta carta expresa un concepto reiterado varias veces durante la fase más aguda de la Guerra Fría y del «equilibrio del terror», del que se deriva el convencimiento de que la única herramienta que se puede utilizar para resolver el conflicto es la negociación.

Para La Pira el problema sigue siendo eliminar la amenaza de la destrucción del planeta. Este es el objetivo de sus esfuerzos por limitar los experimentos nucleares, por el tratado de no proliferación, por la reducción de los armamentos, etc. (ir a La navegación histórica).