Discurso de clausura del tercer coloquio mediterraneo


 


Discurso de clausura del III Coloquio Mediterráneo

24 de mayo de 1961


[…] Conforme íbamos trabajando experimentábamos la presencia, en cierta manera invencible, de una fuerza histórica que –pese a las resistencias en algunos casos dramáticas‒ mueve a los pueblos del Mediterráneo y del África negra (y del mundo) y hace que converjan (a partir de los diversos puntos en los que se encuentran: geográficos, políticos, culturales, económicos y aun ideológicos) en una dirección fundamental, única, y hacia un único puerto; la presencia de esta irresistible (en cierto sentido) «fuerza convergente» que estructura y constituye la finalidad del movimiento histórico actual de los pueblos del Mediterráneo, del África negra (y del mundo).

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Siguiendo con atención científica y experimental los trabajos del coloquio, todos nosotros pudimos percibir la presencia de esta fuerza motriz y que constituye la finalidad de la historia actual: cada pueblo del Mediterráneo y del África negra –sin excluir a nadie, por mucho que parezca lo contrario‒ se ve empujado internamente, a pesar de todo, en una dirección única y hacia un único puerto: esta única dirección y este único puerto se pueden definir con tres nombres: 1) Independencia política; 2) Paz; 3) Cooperación integradora (respetando los valores peculiares y originales de los que cada pueblo y cada nación del Mediterráneo y de África son portadores, a todos los niveles: empezando por el técnico, el económico y el científico hasta llegar a los niveles más elevados de la contemplación artística y religiosa).