Cartas a las monjas de clausura

 

En 1951 el Consejo Superior Toscano de las Conferencias de San Vicente de Paúl (inspirado por La Pira, naturalmente) decide ofrecer asistencia a los monasterios de clausura que en muchos casos se encuentran en condiciones de serias dificultades económicas. Al mismo tiempo, esta iniciativa se propone que el mundo de la Iglesia vuelva a dar la debida importancia a la vida contemplativa y la oración. La Pira, con la colaboración constante de Fioretta Mazzei, es el encargado de llevarla a cabo, y pronto asume proporciones imprevistas.

Yendo mucho más allá de las fronteras de la asistencia material (que tan necesaria se revelaría para numerosos conventos en los que las condiciones de vida eran verdaderamente dramáticas), durante veinte años La Pira mantuvo una más que estrecha relación con cientos de monjas que llegaría a convertirse en un auténtico diálogo. Éstas meditaban y rezaban sobre temas que él les proponía y que sacaba de su vida cotidiana como político comprometido, administrador y operador de paz.

La lectura de estas cartas (se ha publicado una amplia selección en el volumen: La Pira G., Lettere alle claustrali, a cargo de Giuseppe Lazzati, Milán, Vita e Pensiero, 1978) permite recorrer las principales etapas de la vida de La Pira y percibir su manera de interpretar los acontecimientos a la luz de la «historiografía de lo profundo».


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UN PUENTE ENTRE EL MUNDO DE LA CONTEMPLACIÓN Y EL DE LA ACCIÓN (1951)

EN RUSIA POR LA UNIDAD DE LA IGLESIA Y POR LA PAZ (1960)

POR UNA TEOLOGÍA DE LA HISTORIA (1961)

EL CONCILIO, NUEVO PENTECOSTÉS (1962)

LA SEGUNDA SESIÓN DEL CONCILIO (1963)

REZAR POR LA PAZ (1965)